¿Cuánto mar es España?
Bajo jurisdicción española hay el doble de mar que de tierra. Un recorrido por el país que no aparece en los mapas del colegio.
¿Cuánto mar
es España?
Bajo jurisdicción española hay el doble de mar que de tierra. Un recorrido por el país que no aparece en los mapas del colegio.
Por Ignacio Bausá · Octubre 2026
Pregunte a cualquiera cuánto mide España y le dirá, con suerte, que algo más de medio millón de kilómetros cuadrados. Es la respuesta correcta. Y, al mismo tiempo, es solo la mitad de la verdad.
Todos aprendimos España con el mismo mapa: la piel de toro, los dos archipiélagos metidos en un recuadro en una esquina, y alrededor un azul uniforme que no era de nadie. Ese azul, sin embargo, sí es de alguien. Una parte enorme de él es nuestra, con derechos, obligaciones y recursos tan reales como los de cualquier provincia.
La tesis de este artículo es sencilla: España es, por superficie, más un país de mar que de tierra. Los espacios marítimos sobre los que ejerce soberanía o jurisdicción superan el millón de kilómetros cuadrados, aproximadamente el doble de su territorio terrestre. Y en julio de este año ese país sumergido creció un poco más, sin que casi nadie se enterase.
terrestre
bajo jurisdicción española
(península e islas)
al oeste de Galicia (2026)
españoles (ene.–ago. 2026)
Cantábrico, Mediterráneo, Alborán, Atlántico
01 — Las reglas del juegoEl mar también tiene fronteras
Durante siglos, el mar fue de quien pudiera defenderlo. La vieja regla del «tiro de cañón» fijaba el límite de las aguas de un Estado en la distancia que alcanzaba la artillería desde la costa: unas tres millas. Todo lo demás era alta mar, libre para todos.
Eso cambió en el siglo XX, cuando los Estados descubrieron que bajo el agua había petróleo, gas y caladeros que merecía la pena proteger. El resultado, tras décadas de negociación, fue la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, firmada en Montego Bay (Jamaica) en 1982 y conocida como la «constitución de los océanos». España la ratificó en 1997.
La Convención divide el mar en franjas medidas desde la costa, más exactamente desde las llamadas líneas de base. Cuanto más nos alejamos de tierra, menos poder tiene el Estado ribereño. La unidad de medida es la milla náutica: 1.852 metros.
Merece la pena entender qué significa cada franja, porque no todas dan los mismos derechos:
02 — El repartoUn país con el doble de mar que de tierra
Si sumamos las aguas interiores, el mar territorial y la zona económica exclusiva, España ejerce soberanía o derechos soberanos sobre algo más de un millón de kilómetros cuadrados de mar. Las cifras varían ligeramente según la fuente y el método de cálculo, pero el orden de magnitud no admite discusión: por cada kilómetro cuadrado de tierra, España tiene dos de mar.
Ese mar no es homogéneo. Hay tres Españas marítimas muy distintas:
La fachada atlántica y cantábrica, abierta al océano, donde nada se interpone en 200 millas y la zona económica exclusiva puede desplegarse completa. Es el mar de Galicia, del Cantábrico y del golfo de Cádiz.
Canarias, que por sí sola aporta una de las porciones más extensas. Un archipiélago en mitad del Atlántico proyecta mar en todas direcciones, y eso multiplica la superficie. Es la mejor ilustración de una idea que los geógrafos repiten a menudo: las islas valen mucho más por el mar que generan que por la tierra que ocupan.
El Mediterráneo, un mar estrecho y compartido, donde las 200 millas rara vez caben antes de llegar a la costa de enfrente. Aquí los límites se negocian o se trazan por equidistancia, y España fue durante años prudente: en 1997 estableció una zona de protección pesquera y no fue hasta 2013 cuando declaró una zona económica exclusiva en el Mediterráneo noroccidental. Baleares, con unos 900 kilómetros de costa, es el corazón de esta España mediterránea.
Las islas valen mucho más por el mar que generan que por la tierra que ocupan. Canarias y Baleares no son un apéndice del mapa: son la razón de buena parte de nuestro mar.
03 — Cómo se construyóMedio siglo dibujando el mar
Este mapa sumergido no se hizo de golpe. Es el resultado de casi cincuenta años de leyes, tratados y, sobre todo, de mucha ciencia oceanográfica.
04 — La noticia que pasó de puntillasUna Galicia más, bajo el Atlántico
El pasado 8 de julio, a medianoche, hora peninsular, terminó en Nueva York un trámite que había empezado quince años antes. El equipo español completó su presentación final ante el plenario de la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de las Naciones Unidas. El resultado: 38.500 kilómetros cuadrados de lecho marino al oeste de Galicia sobre los que España tiene ya derechos soberanos.
Para hacerse una idea: es una superficie mayor que toda Galicia y casi equivalente a Extremadura. España ha ganado, literalmente, una comunidad autónoma bajo el mar. La noticia ocupó algunas líneas en la prensa gallega y poco más.
Conviene precisar qué se ha ganado y qué no. No son aguas territoriales, ni cambia nada para la pesca en superficie ni para la navegación. Lo que España obtiene son derechos sobre el fondo marino y su subsuelo: los minerales que pueda haber, los organismos que viven pegados al lecho y, potencialmente, compuestos de interés para la biotecnología. Hablamos de profundidades que van de unos 800 a más de 5.000 metros, así que nadie debería esperar una explotación inmediata. La primera ganancia es estratégica: conocer, proteger y ordenar un espacio antes de que lo hagan otros.
Lo más interesante es cómo se consigue. La Convención permite ampliar la plataforma más allá de las 200 millas, pero solo si el Estado demuestra que ese fondo es la prolongación natural de su territorio. No basta con reclamarlo: hay que probarlo con datos geológicos, batimetrías y muestras. Es, quizá, la única frontera del mundo que se gana con un buque oceanográfico en lugar de con un tratado.
Ese buque tiene nombre: el Sarmiento de Gamboa, con base en Vigo y gestionado por el CSIC, que realizó varias campañas para cartografiar el Banco de Galicia y el monte submarino Fisterra. Detrás hay un equipo del Instituto Geológico y Minero, del Instituto Español de Oceanografía, de la Unidad de Tecnología Marina y del Instituto Hidrográfico de la Marina. Ciencia española al servicio de un interés nacional, sin titulares.
Es quizá la única frontera del mundo que se gana con un buque oceanográfico en lugar de con un tratado.
Y queda trabajo pendiente. La solicitud de ampliación al oeste de Canarias, presentada en 2014, espera todavía su turno ante la Comisión, que examina los expedientes por orden y con años de cola. Cuando llegue, España volverá a jugarse en la ONU una porción de su mapa sumergido.
05 — Por qué importaLo que hay en ese millón de kilómetros
Podría parecer un ejercicio de geografía para especialistas. No lo es. Ese mar es el lugar por el que entra y sale la mayor parte de lo que España compra y vende al exterior. Entre enero y agosto de este año, los puertos españoles movieron 373 millones de toneladas de mercancías. Algeciras, el primero del país, superó los 100 millones de toneladas en 2025; Valencia es uno de los grandes puertos de contenedores del Mediterráneo.
Es también el mar de una de las flotas pesqueras más importantes de Europa; el de las rutas que conectan la península con dos archipiélagos y dos ciudades autónomas; el de los cables submarinos por los que viaja internet; el de los parques eólicos marinos que vendrán; y el de unos ecosistemas que España está obligada a proteger. Cada una de esas actividades necesita un mapa claro de qué es de quién. Por eso este dibujo de límites no es burocracia: es la base de todo lo demás.
Y es, por último, una responsabilidad. Un millón de kilómetros cuadrados hay que vigilarlo, investigarlo, cartografiarlo, mantenerlo limpio y estar preparado para rescatar a quien naufrague en él. Todo eso exige medios, presupuesto y, antes que nada, que los ciudadanos sepan que ese mar existe y que les pertenece.
06 — ConclusiónCambiar el mapa mental
La geografía de España no ha cambiado; lo que debe cambiar es cómo la imaginamos. Seguimos pensando el país desde la Meseta, mirando hacia dentro, cuando la mayor parte de nuestro espacio está bajo el agua. Si los mapas escolares dibujaran el mar español con el mismo color que la tierra, muchos se sorprenderían al ver un país que se extiende desde el golfo de Vizcaya hasta más allá de Canarias, y que dobla en tamaño al que creían conocer.
Este año, sin ruido, ese país ha crecido bajo el Atlántico en una superficie mayor que Galicia. Es una buena noticia y un buen recordatorio de que el mar no solo se navega: también se estudia, se defiende ante la ONU y se gana con ciencia.
España mide medio millón de kilómetros cuadrados en tierra.
Y el doble en el mar.
Ignacio Bausá
Comandante · Infantería de Marina